martes, 1 de mayo de 2007

if I leave you tomorrow...

...will you still remember me?... Freebird, de Lynyrd Skynyrd... hasta ayer por la noche no me había dado cuenta de lo mucho que echaba de menos esa canción... 'cause I'm as free as a bird, now...
ayer empezó pronto, y Daniel me había comentado la posibilidad de ir con él y sus amigos a pasar el día... el último día de abril es la fiesta estudiantil de Uppsala y, de paso, la noche de Walpurgis... siete horas de sueño y una buceada por la wikipedia después, en su casa me planté yo con mi alcohol en mi mochila y la atención de un curioso naturalista presto a observar nuevas especias de animales o, al menos, nuevos comportamientos...

pasaba media hora de las once y estaba llegando a su apartamento, en una finca de tres pisos, cuando lo veo a él y a su primer amigo llegar con cinco o seis bolsas con diversos tipos de cerveza... ah, y un cava horroroso... el desayuno tenía que ser el cava con fresas precongeladas, en el parque tras su casa, con más estudiantes (que obviamente, no estaban haciendo honor a su sustantivo)... con suerte pasé mi primera prueba rasito, rasito... pero, en fin, con el tiempo llegaron más amigos, abrimos las cervezas y empecé a servir gin-tonics... aún estoy un poco anestesiado por los efectos de la noche, pero me parece que el principal objetivo de la fiesta era ponerse lo suficientemente borracho como para hacer tontás, pero no tan borracho como para tener ganas de hacer la siesta...

a la una o así nos dirigimos a un explanada llena de gente en la que algunos estaban haciendo ruido con instrumentos mal afinados o eran estudiantes de etología intentando imitar el canto del urogallo...

entonces fue cuando alguien pensó que lo mejor para conocer gente es andar y así estuvimos desde la una hasta las seis... recorriéndonos el centro de Uppsala y volviendo tarde a los sitios donde habíamos estado, particularmente la explanada donde habíamos comido... ahí fue cuando me di cuenta lo que estaba observando: imaginaros las paellas del poli en una ciudad de estudiantes con unos cuantos parques para retozar. resultado? el beirut de los limpiadores... un campo de batalla recién abandonado, extendiéndose por medio pueblo, con cadáveres de tetra-bricks de vino blanco sudafricano (puaj!) y trozos de lo que antes habían sido botellas más caras que su contenido... (no quiero pensarlo, pero igual mis cubatas eran los más caros a 50 metros a la redonda...)... hice un par de fotos, os enseño esta, al fondo aún se puede ver parte del escenario que estaba siendo desmontado:

finalmente, volvimos a casa daniel a aprovechar unas ascuas para hacer la cena y después nos piramos a 'alguna fiesta'... me preocupaba la falta de previsión, pero no iba a decir nada, pues el día me estaba dando más de lo que esperaba...
creo que fue entonces cuando tuve la extraña sensación que comentaré en el siguiente post...

salimos al centro a ver si entrábamos en algún sitio y el asunto no era algo sencillo... en Uppsala existen las autodenominadas 'naciones'. estas son una mezcla de fraternidades muy antiguas (la universidad de Uppsala fue la primera de toda escandinavia y el norte de Europa) mezcladas con servicios de asesoramiento legal y, sobretodo, lugares de reunión... las 'naciones' tienen pubs en sus bajos donde el alcohol está a mitad de precio... bueno, no a mitad, pero que hay una reducción importante en un pais donde una pinta de negra te puede costar fácilmente 7 euros... el quid de la cuestión está en que te puedes hacer el carnet de las naciones por unos 30 euros semestrales que los estudiantes amortizan a la segunda noche... sin ese carnet, no puedes ni entrar... legalmente son una especia de clubs donde venden el alcohol casi a precio de coste... me ofrecieron hacerme el carnet el día en que hice todos los papelotes (es conveniente si vas con gente con el carné, si no pierde un poco el sentido, me dijo la secretaria). rechazé, porque no venía aquí a beber de martes a domingo (y porque me pareció caro para los tres meses que iba a estra aquí)... volviendo al relato, dos de los amigos de Daniel no tenían el carné así que no podíamos entrar y parecía que, de alguna manera eso reducía considerablemente las opciones de fiesta... estos llamaron a un par de 'contactos', pero al final no encontraron nada...
así que estábamos solitos y sin comparsa (y con los 5 grados calando capas de ropa)... hasta que alguien tuvo una buena idea: meternos en una casa con música... tal cual... dicho y hecho, una ventana por la que salía ruido harmonizado que pillamos, allá que nos metemos... nada más pasar el portal, una botella de cristal que revienta dos escalones por delante de nosotros... sorprendemente, mis suecos tiran para delante... siguiente rellano, una cortina de agua que bajaba por la escalera... y ellos para arriba... al final, al tercer piso entramos por una puerta con una rubia con la mirada perdida y balbuceante que parecía aguantar el dintel... la casa era inmensa, no exagero si digo que habría unas doce habitaciones de unos 10-15 metros cuadrados unidas por un pasillo interminable... y separadas por un comedor de unos 30 m en el centro del pasillo, donde estaba el portátil con el equipo de música... la mayoría de puertas estaban abiertas y había mucha, mucha gente... estuvimos allí unas dos horas o así... dos horas en las que (por fin) se hicieron presentaciones de gente a la que no conocía (estaba ya pensando a considerar que mis cicerones no tenían más amigos)... la música estaba bien y de vez en cuando ponían alguna canción que conocía... pero me molestaba algo que usasen el sonidito de máquinas del principio de 'Money' de los Floyd para separar canciones y que no dejasen la canción entera... dos horas después de conversaciones sobre 'ya, ya, pero esa investigación para qué sirve?' y de observaciones sobre la fauna (y flora) de la población uppsaliense con la sintonía de 'el hombre y la tierra' en mi cabeza, alguien de la casa que quería dormir apagó la música... y la casa se ensordeció... y no se escuchó ni uno (ni uno!) diciendo algo similar a un 'ooohhhh' o a un 'otra, otra'... la gente cogió sus chaquetas y enfiló la calle... hora? dos y media... con eso, y el frío que continuaba aparcado en la calle, tuve suficiente para despedirme de la gente y pirarme a mi casita...
decidí volver por el caminito del río con contadas farolas y no dar toda la vuelta al castillo por calles bien iluminadas... la decisión me pareció de lo más racional y coherente hasta que estuve en medio del campo sueco, con el río a mi izquierda y con un bosque de coníferas a mi derecha... oscuridad, ruiditos del bosque y una luna llena cubierta por nubes no ayudaba a tranquilizarse... en un determinado momento, me dije 'hombre, si hoy, noche de Walpurgis en una ciudad conocida por sus fraternidades y sociedades secretas no aparece nada... ya puedo estar tranquilo que voy a morirme en paz...' tenía dos curvas empinadas desde el río hasta mi casita... y en cada una de esas pensé en que vería aparecer un coche yendo a toda hostia y que me atropellaría o una sombra que se aparecería delante de mi con su pelo engominado, su cara de niño bueno y sus colmillos afilados o una masa de músculos salir corriendo del bosque para despellejarme de dos manotazos... en mis pesadillas tb estaba Orlando Bloom haciendo morritos de elfo, pero por él no temía mi vida, igual mi integridad emocional sí, pero no mi vida...

en fin, quince horas después de partir de mi habitación caldeada volvía con la sensación de haber hecho una visita guiada al fear and loathing (me parece que los distribuidores lo tradujeron por miedo y asco) de Uppsala... no, qué va, me lo pasé bien... pero hace tiempo que me cuesta soltarme mentalmente cuando salgo de fiesta... no es culpa de la compañía, más bien es un clic que se activó o desactivó hace un tiempo...